Declaración de Intenciones. AIRE

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Alianza de la Izquierda Republicana de España 

Preámbulo

Tal como se ha visto en las recientes elecciones al Parlamento de Cataluña, en el tablero político, no sólo de Cataluña, sino de toda España, hay desde hace años una casilla vacía: la que debería ocupar una organización política de izquierda que tenga la justicia social como objetivo central prioritario y no esté en absoluto contaminada por el virus disgregador del nacionalismo.

Una izquierda cuyo programa, junto al detalle de las muchas medidas concretas que el país necesita, esté vertebrado por las siguientes ideas básicas, estrechamente vinculadas entre sí:

  1. Defensa a ultranza de todos los derechos civiles, económicos y sociales recogidos en las declaraciones de las Naciones Unidas, sin discriminación de ninguna clase.
  2. Solidaridad interterritorial que garantice la igualdad de derechos de todos los españoles, sin privilegios asociados al lugar de nacimiento o residencia.
  3. Como garantía de esa solidaridad, hacer que en sectores básicos como justicia, educación, sanidad, fiscalidad, y en servicios fundamentales de carácter estratégico, como el suministro energético, de agua, etc., sea la Administración Central del Estado quien tenga la última palabra.
  4. Política económica superadora de la falsa dicotomía entre crecimiento y reparto del “pastel”, con la mira centrada en la reducción de las desigualdades sociales.
  5. Respeto y defensa de la diversidad cultural existente en España y en cada una de sus regiones, impidiendo a la vez que esa diversidad se convierta en obstáculo para la salvaguarda y promoción del patrimonio cultural común.

Parece claro que no son esos planteamientos los que predominan en los actuales partidos de izquierda (o así considerados), tanto a escala nacional como autonómica-regional.

A.- Ámbito nacional

El gobierno de coalición PSOE―UP se apoya en partidos claramente rupturistas con la cohesión de España, que además tienen a gala no ocultar sus intenciones al respecto.

Históricamente, las políticas económicas y sociales de los distintos gobiernos del PSOE y del actual en coalición con UP han generado en sus inicios más expectativas de las que finalmente se han materializado. No hace falta recordar que el PSOE ha sido artífice fundamental de la desindustrialización de España, de la privatización de los sectores estratégicos y de la antisocial reforma del artículo 135 de la CE.

El Ingreso Mínimo Vital (IMV), votado por prácticamente todos los partidos, no ha resultado ser el necesario sistema capaz de erradicar las situaciones de pobreza y pobreza extrema que sufren importantes capas de la población.

La respuesta ante la pandemia no puede considerarse un éxito, con algunos errores de bulto, fundamentalmente de falta de previsión y de coordinación entre administraciones.

Existe en muchos la sensación de que la actual coalición de gobierno a menudo actúa más pensando en cerrar el paso a la oposición que en desarrollar políticas propias, lo cual no hace sino dar argumentos a la misma oposición (cuyas reiteradas muestras de falta de sentido de Estado tampoco pueden ignorarse ni justificarse).

B.- Ámbito autonómico-regional

La sociedad, en las llamadas “nacionalidades históricas”, se diferencia poco del resto de la sociedad española, aunque, lógicamente, cada una tiene sus peculiaridades.

El franquismo dejó en el terreno cultural profundos desequilibrios, más visibles en sociedades bilingües. El retorno a la cooficialidad de las lenguas mal llamadas propias tuvo un fortísimo apoyo social porque corregía un desequilibrio inaceptable.

Pero los herederos de quienes no apoyaron la 2ª República (o incluso se opusieron a ella) supieron sacar jugo al victimismo ante la lengua negada o marginada por el franquismo y a su mayor implantación en el territorio. Las mismas familias que mandaban durante el franquismo en dichos territorios conservaron el poder llegada la democracia. Y no solo estamos hablando de CiU y ERC o de PNV y Bildu (o sus antecedentes), sino también de muchos dirigentes del PSC, ICV, o Ezquer Batua, por más que defendieran hasta cierto punto los intereses de las clases subalternas.

El hecho es que, pasados 40 años, la recuperación de administraciones de la época republicana solo ha servido para desplazar los desequilibrios, no para eliminarlos. Ahora es la lengua mayoritaria entre los ciudadanos de dichos territorios la que tiene problemas para que se reconozca su oficialidad. Como antaño, el problema no está en la oficialidad, sino en el desprecio a quienes usan esa lengua, en la voluntad de arrinconarlos social y económicamente. Y ello ha derivado hacia una situación de estratificación social etno-lingüística en la que se han consolidado las desigualdades de renta y la fractura social.

Ante esa situación, paradójicamente, las organizaciones políticas y sindicales “de clase” y que se definen como de izquierdas (PSOE, Izquierda Unida, Podemos, UGT, CC.OO…), en lugar de centrarse en la defensa de los sectores social y económicamente más desfavorecidos, se han dedicado a dar marchamo de progresismo a todas las reivindicaciones “nacionales” de las oligarquías locales. Por ejemplo, privilegiar el uso de las lenguas de ámbito regional en la enseñanza y en las relaciones entre la ciudadanía y las administraciones públicas, con arrinconamiento de la lengua común de todos los españoles y mayoritaria entre las clases populares. O defender regímenes económicos privilegiados para los territorios ricos, en detrimento de la solidaridad entre todos los territorios de España.

C.- Necesidad de una izquierda no nacionalista (INN)

Los que llevamos ya varios lustros denunciando esa constante deriva de los partidos llamados de izquierdas, así como de los sindicatos, creemos llegada la hora de impulsar una organización amplia no sectaria de ámbito español, que recoja lo mejor de la tradición socialista tanto en su vertiente socialdemócrata como en la comunista, con un programa realista pero ambicioso de mejora social anclado en los cinco puntos señalados al principio. Sin por ello considerar meros enemigos a los partidos que hoy, aunque de manera ―creemos― inconsecuente, se denominan de izquierdas, con la modestia de saber que nadie tiene el monopolio de la verdad pero con la firme voluntad de acercarnos siempre lo más posible a ella.

Para detallar un poco más alguno de los cinco puntos enunciados en el Preámbulo, conviene dejar claro que:

― Independientemente de que sea aplicable el derecho de autodeterminación en otros lugares del mundo, en España tal derecho no existe o, por lo menos, no tiene justificación, por lo que no caben ni referendos de autodeterminación ni, mucho menos, declaraciones unilaterales de independencia. En nombre de la autodeterminación, lo que trata de sostenerse es un inaceptable privilegio travestido de derecho de secesión: la parcelación y consiguiente privatización del ámbito político, propiedad colectiva de todos los españoles, donde nada es privativo de nadie y todo nos pertenece a todos en pie de igualdad. Dicho privilegio de secesión fractura la unidad de justicia, decisión conjunta y redistribución que debe ser la comunidad política, y bloquea cualquier posibilidad de transformación social en sentido igualitario.

― Las lenguas son una riqueza de todos por la que el Estado ha de preocuparse y legislar para protegerla, sin olvidar que los derechos son de los ciudadanos, ni de las lenguas, ni de los territorios. En las comunidades con otra lengua, además del español o castellano, la enseñanza ha de ser bilingüe, iniciándose la lectoescritura en la lengua familiar del alumno. Los ataques contra la lengua común son especialmente peligrosos desde una perspectiva de clase: terminan suponiendo la parcelación del mercado laboral, introduciendo barreras de entrada en determinadas regiones para la clase trabajadora del resto del país. La inmersión lingüística aplicada en la enseñanza en Cataluña y otras comunidades bilingües es, por tanto, una política reaccionaria que perjudica principalmente a la clase obrera.

― Dinámicas como la competencia fiscal entre regiones ponen de manifiesto que las propuestas mal llamadas federales y en realidad confederales, tan del gusto de la izquierda oficial, son enormemente peligrosas y lesivas para la causa de la igualdad y degradan la solidaridad y la redistribución de la renta entre los españoles.

― Es necesaria la consolidación del actual régimen constitucional mediante reformas parciales en torno a los siguientes puntos:

  1. Reforma de la estructura del Estado, redefiniendo el Estado autonómico, igualando competencias y recuperando para la Administración Central aquellas que se consideren clave (v. g.: las mencionadas en el punto 3 del Preámbulo). Redefinir el mecanismo legal para unificar o segregar autonomías. Conviene no renunciar al ideal de un Estado integral (a la manera en que definía a España la Constitución de la Segunda República) en el que las CC.AA., preservando todas sus peculiaridades culturales, evolucionen hacia una organización provincial o departamental homogénea y simétrica, para garantizar así la igualdad real de todos los españoles.
  2. Reforma del sistema electoral. Para el Congreso: circunscripción única con garantía de representación de los diferentes territorios, proporcionalidad, listas desbloqueadas, etc. Para el Senado: circunscripciones autonómicas, y el resto, igual. Posible elección del Presidente del Gobierno mediante voto popular en caso de insuficientes mayorías parlamentarias (a fin de evitar la repetición de elecciones, la posibilidad de chantajes de los partidos nacionalistas, etc.).
  3. Desarrollo eficaz de los derechos sociales: trabajo, vivienda, sanidad, educación y jubilación.
  4. Jefatura del Estado: hacer realista la alternativa republicana. Para que dicha alternativa sea seria y sólida debe apoyarse en un profundo análisis de la realidad política. La III República es algo muy serio, que no puede basarse en el anti-monarquismo primario o quedarse en meras proclamas vacías de contenido, y sólo será viable sobre la base de un amplio consenso social.
  5. Obstáculos a los que nos enfrentamos

Hoy por hoy, lamentablemente, ese espacio político de la izquierda no nacionalista, además de estar colonizado por las “izquierdas” mayoritarias, que impiden su libre determinación, ninguneando o descalificando a todo aquel que alza la voz en el sentido en que aquí lo hacemos, se halla enormemente fragmentado en multitud de organizaciones pequeñas.

Dichos grupos, por otra parte, son bastante heterogéneos, y algunos apuestan por dejar en segundo plano las diferencias estratégicas con la derecha no nacionalista o nacionalista española en aras de una cierta alianza táctica frente al secesionismo, postergando el conflicto izquierda―derecha para después de superado el anterior.

Pensamos que es un error: si la INN se refugia sin más en la llamada “transversalidad”, renunciando a fortalecer su propio espacio, se diluye en la derecha y hace que los votantes de izquierda no acudan a votar, a la par que desmotiva su participación en los movimientos sociales.

Es necesario, por tanto, saber conjugar la acción política en pro de la igualdad social (para la que la izquierda sólo puede contar con sus propias fuerzas) con la lucha en pro de la igualdad civil, para la que sí son convenientes ―necesarias incluso― ciertas alianzas interclasistas; pero sólo en el terreno que es propio para ello: aquellos movimientos ciudadanos en los que la tradición liberal y la tradición socialista confluyen. La batalla política general, que para la izquierda se libra en torno a la justicia social, nunca podrá eludir el conflicto entre clases.

En cualquier caso, por negro que sea el panorama, la historia nos enseña que, aunque siempre ha existido la opresión, ninguna de sus formas ha durado para siempre. De la inteligencia y la voluntad de quienes son sus víctimas depende que las actuales formas de opresión pasen también a la historia. Fomentar esa inteligencia y esa voluntad es la tarea que tenemos por delante.

Llamamos a aquellos ciudadanos que crean que es necesaria una organización de izquierda racional, no sectaria y no identitaria, que coincidan con estos principios, a organizarse con nosotros.

Barcelona, abril de 2021

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