Contra la meritocracia

Miembros de A.I.R.E., Opinión, Salvador López Arnal
Comparte en tus redes:

Sandel señala que cuesta leer esas palabras sin quedarse prendado de la bondad y belleza de la meritocracia, sin considerarla una respuesta definitiva a la injusticia, sin sentirla como una reivindicación del talento y el esfuerzo frente al prejuicio, el racismo y la desigualdad de oportunidades. No es difícil inferir de ello que una sociedad justa es una sociedad meritocrática en la que todos/as tengamos las mismas posibilidades de ascender hasta donde nuestro talento, habilidades y esfuerzo nos lleven.

Sin embargo, nos advierte Sandel, la moraleja de la historia de Aaron no es esa, es otra muy distinta: deberíamos aborrecer cualquier sistema de injusticia racial (o de cualquier otro tipo) del que solo se pueda huir anotando jonrones (o encestando 40 puntos por partido). La igualdad de oportunidades es un factor corrector de la injusticia, un factor necesario, pero es esencialmente, matiza Sandel con razón, un principio reparador, no un ideal adecuado para generar una sociedad buena.

Leer completo en El Triangle

Deja una respuesta