Como AIRE que exigimos trece veces por minuto…

Miembros de A.I.R.E., Opinión, Salvador López Arnal
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Para Gabriel Celaya (1911-1991), in memoriam.

En la Cataluña real (y vulnerable) suceden tragedias obreras que nunca deberían haber sucedido: “Segundo F., de 58 años, no soportó el desahucio. No resistió que le echasen del piso donde vivía desde 2018, en el barrio barcelonés de Sants”. Trabajador nacido en Ecuador llevaba tres años sin trabajo. Había intentado volver al que llaman “mercado laboral”. Entre febrero y noviembre de 2020, tiempo duro de pandemia, envió su currículum a ocho trabajos; en los ocho fue rechazado. El pasado lunes 14 de junio, “un año después de no pagar el piso en el que vivía con su perro, decidió (¿decidió?) saltar por la ventana cuando la comitiva judicial se presentó en su casa para echarle”. No es el único caso; hemos vivido una situación parecida estos últimos días. ¿Quién hablará de ellos cuando hayan pasado dos semanas?

Mientras tanto, en Juego de Tronos .Cat (otro mundo, otra gente, otras necesidades) el escenario no ha sufrido cambios importantes. Las “escenas” se repiten; ‘eterno’ e insustantivo retorno. Algunos ejemplos:

1. Cada día somos más conscientes, quien quiere serlo eso sí, de que la “confesión” de 2014 del molt deshonorable fue una colosal y descomunal mentira, otra más, y que también aquí, en .Cat, la corrupción había llegado a la más alta cima institucional. A pesar de lo mucho sabido, se publican y presentan las nuevas memorias del gran patriarca con toda la parafernalia y, cuando llegue el día, será despedido con honores de “gran home de país”.

Veremos qué pasa en el juicio que la Audiencia Nacional ha abierto -¡por fin, por fin!- contra el Padre padrone y sus siete hijos (¿Qué cabe pensar de la intervención exculpatoria de la Abogacía del Estado? ¿Parte del “pacto”?).

En el fondo del escenario: las 400 familias, sus alrededores interesados y sus extensas prolongaciones mesocráticas siguen en perfecto estado de revista y acción sin perder nunca de vista su finalidad esencial: poder-negocios, buena ubicación social, i fer país, siempre ayudados de banderas y narraciones excluyentes.

Pero, aunque les pese (y les pesa mucho), el país no son sólo ellos. La Cataluña real y ciudadana no tiene una única dimensión. Hay otras y están en esa.

Mientras tanto, otras gentes, miles, miles y miles, millones de personas, prosiguen su vida luchando por lo más básico -la situación siguen siendo muy difícil-, pensando no en la construcción de muros-Estado de separación y alejamiento, entre nosotros y entre nosotros y el resto de ciudadanos/as, sino en los múltiples lazos que nos unen con la ciudadanía obrera y popular de toda España, en la fraternidad, en el apoyo mutuo, en la solidaridad, en las numerosas luchas compartidas, plantando cara -y no siempre es fácil- a quienes quieren destruir nuestra común comunidad política.

Son muchos -¡cada vez más!- los colectivos y organizaciones que se mueven en esa dirección. Yo mismo formo parte de uno de ellos: ASEC/ASIC. No estamos solos.

AIRE, una nueva formación (con muchos meses de discusión y trabajo detrás), es una de esas organizaciones a las que conviene seguir la pista.

AIRE, la Alianza de la Izquierda Republicana de España, ha convocado para este sábado, 19 de junio, su primera conferencia política. Moderará el encuentro Sandra Tirado y serán ponentes Pedro Mercado, Miguel Candel, Nuria Galdón y Luis C. Nogués. Intervendrán también Javier Marín, Vicente Serrano, Pedro Fernández y Carlos Jiménez Villarejo. Están invitados, y creo que han confirmado su asistencia, Antonio M. Carmona y Félix Ovejero.

Para AIRE, España necesita con urgencia una organización política de izquierda que, lamentablemente, en su opinión, no existe. Los partidos institucionalizados que se autodefinen de izquierdas “se han desnaturalizado, haciendo fracasar los objetivos que deberían haber marcado su acción política.” Buena parte de las capas populares y de la clase trabajadora de nuestro país, comentan en el documento que ha elaborado el grupo promotor, “no nos sentimos representados ni interpelados por esas formaciones políticas, las cuales, a través de sus actuaciones y discursos vacíos de contenido material, han ido generado un creciente sentimiento de frustración, desorientación, hartazgo y desmovilización entre la izquierda social.” Es palmario, sostienen, que esta “izquierda” oficial, toda ella identitaria e indefinida, ha abandonado la defensa del interés común, de la unidad de la clase obrera española, de las condiciones materiales de los trabajadores y de la solidaridad interterritorial.

¡Larga vida a AIRE! Necesitamos a AIRE como, en el decir del gran poeta comunista nunca olvidado Gabriel Celaya, necesitamos el aire que exigimos trece veces por minuto. ‘Adelante, compañeros!

Leer artículo completo en Crónica Popular o en el blog de Salvador

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