La Solidaridad

Miembros de A.I.R.E., Opinión
Comparte en tus redes:

Por Luis Castellano Carreras.
(Inscrito en AIRE – La Izquierda)

No creo que el izquierdismo sea cuestión de leerse El Capital, de recitar de memoria párrafos de Lenin o de darse golpes en el pecho para demostrarse algo a uno mismo. Tampoco lo considero un asunto de superioridad o altura sino de coherencia y de intentar que la izquierda sea la herramienta útil para conseguir una sociedad más justa.

Algunos de los principios políticos de la izquierda han podido ir variando a lo largo de la Historia, manteniendo unos mínimos inalterables pero sin dejar de lado la estrategia y el análisis histórico del momento. Puede que hoy en día no tengan tanta fuerza (y no por ello, dejan de ser relevantes ni vigentes) términos como “proletariado”, “plusvalía” o demás, pero es obligación de la izquierda crear esa conciencia de clase necesaria en el pueblo español. Confío en que las personas que hemos decidido participar en el proyecto de una Alianza de Izquierdas Republicanas en España no tenemos como objetivo ser un faro que guíe a la clase trabajadora hacia la verdad, o que tratemos a quien no nos apoya, especialmente si pertenece a nuestra misma clase social, como inculto o ignorante. Al fin y al cabo, la alienación es un fenómeno extensible y capaz de afectar a todas las capas de la sociedad que pretendemos transformar y el único símbolo de superioridad realmente valioso es la solidaridad.

Durante estas semanas o meses que he estado siguiendo la pista a proyectos de izquierdas como El Jacobino o este mismo y gracias a ellos, he descubierto personas de valía a través de las redes sociales. Personas con las que, en determinados temas, estoy en desacuerdo; pero con las que creo compartir los principios sobre los que se basa la izquierda necesaria en España: antinacionalismo, socialismo, racionalismo y solidaridad. La herramienta más potente de la que podemos hacer uso es la solidaridad: la asunción de que los problemas de quienes nos rodean nos son comunes y el compromiso férreo e incondicional con escucharles, ayudarles y apoyarles. Por luchar por su causa.

Y probablemente y bajo mi punto de vista, junto con otros factores derivados de la derrota del 89, ese sea uno de los principales problemas de la izquierda política nacional: que no ha desarrollado ni creado ni conciencia ni solidaridad de clase.

Tal y como yo entiendo la solidaridad, esta es únicamente posible a través del socialismo. Como principio básico, un reparto de riqueza que se acerque lo máximo posible al ideal de la igualdad de oportunidades, luchando por erradicar la pobreza que nos rodea e impidiendo la reproducción de las desigualdades generación tras generación. Como faro que ilumine el camino, una sociedad en la que sin importar color, sexo, género, orientación sexual o código postal se disfruten de los mismos derechos civiles y políticos así como las mismas obligaciones derivadas de aquellos. Con ánimo de erradicar todo tipo de desigualdad. Con humildad y aprendiendo de los referentes de las distintas corrientes de la tradición izquierdista, pero sin dogmatismos y dispuestos a debatir absolutamente cualquier tema siempre que se tenga en mente cuál es nuestro propósito: mejorar, en todos los sentidos que sea posible, la vida de nuestros conciudadanos. Desde la oposición a todos los nacionalismos que se extienden por el territorio nacional puesto que la posición más coherente con un pensamiento de izquierdas es defender lo común; desde la creencia de que es mucho más lo que nos une como clase precarizada que los aspectos identitarios relativos al sexo, género o sentimientos que nos diferencian; que la lucha por lo colectivo es la herramienta transformadora que puede mejorar las condiciones materiales de todos los grupos, colectivos y ciudadanos; desde el compromiso fiel con los Derechos Humanos y con el ánimo de crear una conciencia colectiva de solidaridad férrea y oposición a todo tipo de odio o desigualdad.

Con todo ello es con lo que me sumo a este proyecto, con la ilusión de ser útil para la sociedad. Sin dogmas, pero con líneas rojas. Sin miedo pero con humildad. Sin tener como objetivo el beneficio individual sino queriendo ayudar a construir una sociedad lo más justa, libre, igualitaria y fuerte posible. Por la solidaridad, la justicia social y la igualdad.

One thought on “La Solidaridad

Deja una respuesta