Colau se pone, como no podía ser de otra manera, al lado del secesionismo.

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AIRE – La Izquierda hace suyo el escrito de nuestro compañero Carlos Jiménez Villarejo en La Vanguardia. Tras escuchar a Jordi Cuixart se confirman nuestros temores, sus palabras durante pregón reiteran lo que ya sabíamos, no hay arrepentimiento y tienen intención de volver a delinquir contra la democracia. Y, sobre todo, constatan que el indulto no ha servido para nada, tan solo para dar alas al secesionismo y seguir chantajeando, y obteniendo prebendas, al Gobierno de Pedro Sánchez, que gobierna en coalición de Unidas Podemos.

Entendemos que la ampliación del Aeropuerto del Prat responde a esa necesidad que tiene el Govern secesionista para demostrar que puede sacarle dinero al Estado y recuperar credibilidad a partir de la promesa de un inflado y exagerado número de “supuestos” puestos de trabajo. –Hay que valorar alternativas a la ampliación del Prat, más viables y ecológicas– Que Cataluña necesita inversiones es una realidad, como la necesitan el resto de territorios españoles tras la pandemia. Premiar a unos en detrimento de otros no parece una política igualitaria propia de la autodenominada izquierda que nos gobierna.

El gobierno del Ayuntamiento de Barcelona reproduce la política del Gobierno Central, en este caso presidido por Ada Colau, de En Comú Podém. Que el pregón de las fiestas de Gràcia lo dé un sedicioso muestra a las claras cual es la opción de está izquierda sedicente que preside el Ayuntamiento: la secesión. Ada Colau siempre ha sido un agente del nacional-secesionismo, como lo son los que la acompañan en su gobierno municipal. Las palabras de su “paternal” protector Cuixart lo confirman “són lluites compartides”. Sus lagrimas ante el abucheo que los independentistas –¡no había otros! ¿Quien que no lo sea va acudir a dicho pregón?– muestran cuanto le duele que los suyos la increpen. Cuando el PSC perdía la Generalitat, Obiols siempre se justificaba… “però han guanyat els nostres”, conscientes ambos de su papel histórico de apoyo al nacional-secesionismo.

Desde AIRE – La Izquierda creemos que es necesario trabajar para construir una alternativa que tenga a la igualdad como motor y objetivo, y no los privilegios en razón de historia (inventada o no), lengua o identidad, y eso solo es posible si conseguimos gobiernos en Barcelona, Cataluña y España que tengan un proyecto para todos.

En ello estamos.

Grupo Promotor de la Alianza de la Izquierda Republicana de España

Barcelona, 15 de agosto de 2021

2 comments

  • Periódicamente, cada ‘X’ años, se publican desde la Generalitat o entidades dependientes, subcontratadas o subvencionadas y afines al nacionalismo hegemónico en Cataluña desde la restauración de la Monarquía parlamentaria, encuestas o sondeos que dan cuenta del retroceso, debilidad o peligro en que se encuentra la lengua catalana.
    Cuando esto pasa, como ahora, ¡Atención! ¡Atenció! ¡Attention! ¡Achtung!, ¡Alarma!, que suenen las sirenas porque es la señal inequívoca de que se va a poner en marcha una nueva batida, razzia o redada contra los catalanes que tienen como lengua materna, familiar, es decir propia, el idioma español y tienen la osadía de querer usarlo libremente en su vida diaria, de que no sea proscrito en los centros de enseñanza públicos y/o privados, ninguneado en las Administraciones públicas y marginado o arrinconando como si de una lengua extrajera se tratara, puesto que, además de ser constitucionalmente idioma cooficial -con el catalán-, es la lengua materna de más de la mitad de los catalanes.
    Lo del catalán es para los catalanistas-nacionalistas-secesionistas (distintas ramas intercomunicadas de la misma familia política) una obsesión etnoidentitaria. Cuando se preparaban los JJ.OO. de Barcelona’92, se planteó el gravísimo problema de la prelaión del español o el catalán en la cartelería anunciadora que precedía las delegaciones de`portivas nacionales en el desfile de la ceremonia inaugural de los Juegos. Cuestión gravísima para el pujolismo rampante de esa época. La imginativa solución fue utilizar, en lugar d eun cartel rectangular, (donde obligadamente el nombre en español o en catalán ocuparía el espacio superior o preminente) un soporte cilíndrico en cuya superficie curva y de forma vertical aparecían los dos idiomas. Las grandes superfices comerciales (Ikea, El Corte I., Leroy M. etc.); grandes supermercados (Alcampo, Carrefour, etc.) han recibido la presión creciente y constante de la inquisición lingüística. Basta observar cómo ha ido acentuándose un vergonzante basureo del idioma español en la cartelería en esos centros: En algunos de ellos, (Alcampo), prácticamente toda la carteleria está sólo en catalán, salvo algún aviso de seguridad en rampas mecánicas que aparce también en español. En otros, los carteles son bilingües, con el catalán impreso en negritas y en primer lugar (of course) y con el castellano debajo, impreso en un tamaño menor, en un color gris claro, apenas legible)
    El idioma para el nacionalismo etnoidentitario catalán y la raza (y la lengua) para el nacionalismo alemán es la misma toxina. La teoría alemana de las nacionalidades es el foco originario del catalanismo-nacionalismo-secesionismo y de todas las formas actuales de micro-nacionalismo.

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