SOBRE LA CRISIS ENERGÉTICA Y EL AUMENTO DE LA INFLACIÓN

Albert Rejas, Opinión, Opinión de miembros de AIRE
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Artículo de nuestro compañero: Albert Rejas –ingeniero-; Secretario de Infraestructuras, Movilidad y Vivienda, del Comité Ejecutivo Nacional de AIREs.

Mucho se está hablando estos días del descontrolado incremento de precios, tanto de electricidad y carburantes (que ha desembocado en la huelga de transportistas) como de la cesta de la compra, así como de una posible estanflación (*) y de la subida del IPC, que supone casi 10% de pérdida de valor de nuestros ahorros.

¿Pero por qué está sucediendo?

La respuesta ya ha sido repetida por activa y por pasiva en todos los medios de comunicación: por el incremento de los precios de la electricidad y combustibles.

Cada partido político achaca este incremento (en mayor o menos medida según sus intereses electorales) a la guerra en Ucrania. Sin embargo, aunque es cierto que el conflicto ha tenido un impacto negativo, no podemos obviar la tendencia alcista de los precios de la factura eléctrica, que repercute directamente en todos los productos y servicios, de los últimos tiempos.

Son de agradecer las medidas para la contención de la factura eléctrica que ha conseguido el gobierno de España, pero no hay que olvidar que son un parche: son una solución temporal que ha permitido Europa.

Esta contención sería una gran noticia si el detonante del alza de los precios fuese la guerra, pero, al estar en esta tendencia durante muchos meses, estas medidas no son más que una toma de oxígeno, ya que cuando finalice su temporalidad se volverá a la situación previa a la invasión de Ucrania en la que, recordemos, los precios ya se hallaban en incremento constante.

No hay que conformarse con una solución cortoplacista de gobiernos que solo ven (como mucho) a cuatro años vista, España necesita una reestructuración de la producción eléctrica.

La tendencia estructural alcista de la factura eléctrica, viene dada por el impuesto de emisiones de dióxido de carbono (tributo que ha creado Europa para sí misma) y la única alternativa a este tipo de centrales, carbón y ciclo combinado, a la espera de que el vector hidrógeno sea una realidad, es la energía nuclear. Basta con mirar a los países próximos: como muestra un botón; Macron está planeando la construcción de 14 reactores nuevos. Otra posibilidad sería cuestionarse la naturaleza y funcionalidad de este impuesto a las emisiones.

Concluyendo, las medidas que pone el gobierno de España son una buena noticia para los contribuyentes a corto plazo para la contención del IPC, pero necesitamos un plan de largo recorrido para no depender de parches improvisados que permitan una contención temporal, y ésta es una cuestión de Estado.

Hay que exigir al Gobierno que diseñe y ponga en marcha un plan de acción, que permita una mayor autonomía energética con un menor coste para los españoles, un plan constante a largo plazo que no se vea socavado por intereses partidistas, sino que responda a las necesidades y al interés general de España

Albert Rejas –ingeniero-

Secretario de Infraestructuras, Movilidad y Vivienda, del Comité Ejecutivo Nacional de AIREs

(*)La estanflación es un concepto económico que implica la aceleración de la inflación (alza constante de precios y no de salarios, lo que reduce el poder de compra) coexistiendo con tasas de desempleo elevadas

 

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