El viaje a ninguna parte de las izquierdas de nuestro tiempo

Opinión, Opiniones Fronterizas
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Artículo de Juan Torres López, publicado el 16 Abr 2022 en su página web “ganas de escribir”

Escrito en clave de elecciones andaluzas, Juan Torres hace una dura crítica a la inconsistencia y falta de proyecto de la izquierda, que se está diluyendo, quedando solo en palabras vacías o actos de fe que ofrecer a los ciudadanos y sin proyecto ni propuesta de futuro.

Considera que es el reflejo de un fracaso histórico de las formas de ver y analizar el mundo y de las maneras de actuar sobre él de las izquierdas de nuestro tiempo.

Relaciona el ascenso de la extrema derecha como consecuencia del fracaso de la izquierda, ya que los ciudadanos, a esta izquierda, no la sienten como algo suyo, ni que pueda serles de utilidad en su vida diaria.

Aunque resulta difícil admitir su predicción, en la que intuye que la disipación de los actuales partidos de izquierda, acelerará la aparición de nuevos sujetos sociales y políticos, merece la pena la lectura de su excelente análisis.

Escribe:

Lo que está ocurriendo en mi tierra, Andalucía, me parece que es una nueva expresión del proceso de disipación que afecta a las izquierdas de nuestro tiempo.

Uso exactamente este término porque me parece que es el que mejor refleja su presente y futuro. Según la Real Academia de la Lengua, disipación significa desvanecer las partes que forman por aglomeración un cuerpo, desperdiciar o malgastar la hacienda u otra cosa, evaporarse, quedarse en nada.

Dentro de muy poco -quizá en junio próximo- se celebrarán elecciones en Andalucía, una región de peso y presencia considerables. Si fuese un país de la Unión Europea, sería el decimoquinto de los veintisiete por número de habitantes (8,4 millones), casi tantos como Austria (8,9) y solo dos menos que Suecia (10,3). Por extensión (87.699 km2), ocuparía el decimotercer lugar, muy poco por detrás de Hungría (93.028) o Portugal (92.090).

Por razones que no están del todo claras, quizá por su dimensión, por su historia o por las características de su población, las elecciones andaluzas han sido muy determinantes de lo ocurrido en la política nacional en los últimos cuarenta años de vida democrática en España. Se podría afirmar, como si de una especie de ley de comportamiento político se tratara, que ningún partido gana o tiene un buen resultado en las elecciones generales en España sin haberlo tenido previamente en las andaluzas.

Cuando el PP de Aznar ganó por primera vez al PSOE, el 3 de marzo de 1996, su partido no triunfó en las andaluzas que se celebraron el mismo día, pero las anteriores (celebradas el 12 de junio de 1994) ya habían anunciado claramente un cambio de ciclo, cuando el PSOE perdió 17 escaños y el PP ganó 15. Y algo parecido ha ido ocurriendo en otros momentos de giro político.

Las próximas andaluzas van a celebrarse, además, en una situación muy especial: tras la invasión de un país europeo que puede convertirse en un conflicto bélico mundial, y en medio de una crisis económica que empeora por momentos, con la mayor inflación de los últimos cuarenta años sin visos de frenarse y un nivel de deuda gigantesco que se hará muy difícil de soportar, a poco que vayan subiendo los tipos de interés y disminuyendo la actividad económica. Y también, cuando la vida política y social en los países democráticos se degenera constantemente y la extrema derecha avanza con ideas claramente totalitarias que provocan una profunda crisis de valores y alientan la violencia y el enfrentamiento civil. Una extrema derecha cuyo éxito, no se olvide, se produce, como decía Walter Benjamin, allí donde la izquierda ha fracasado.

Leer artículo completo en su página web “ganas de escribir

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