El andalucismo inútil de las izquierdas

Opinión, Opiniones Fronterizas
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Artículo de Manuel Peña Díaz, Catedrático de Historia Moderna en la UCO, publicado en “Crónica Global”

En este artículo Manuel Peña explica las características de las formaciones de Adelante Andalucía coalición nacionalista (localista) y de Por Andalucía como confluencia nacional (española) y que ambos destilan un nacionalismo excluyente, desviando o enterrando los intereses de clase con entelequias interclasistas en un marco de una España plurinacionalista.

Resalta el riesgo para esa izquierda, de que los “beneficios” de la deriva nacionalista se vea anulada por las opciones Provincialistas, dados los agravios que sistemáticamente han cometido los gobiernos autonómicos de turno en éstas.

Su artículo dice:

Madrinas, padrinos, tricornios, correveidiles, alcahuetas y algunos pícaros: el proceso de invención de las confluencias de izquierdas en Andalucía, para las próximas elecciones autonómicas, ha resultado ser un teatrillo de puertas con una ensalada de siglas.

Teresa Rodríguez, cabeza de Adelante Andalucía, ha marcado con lápiz verde cuál es el orden ideológico que define a su coalición, formada por Anticapitalistas, Primavera Andaluza, Izquierda Andaluza y Defender Andalucía: “Fuerza andalucista de izquierdas, feminista y ecologista que defiende los intereses del pueblo andaluz”. Inma Nieto, líder de Por Andalucía en la que se integra Podemos, IU, Más País, Equo, Alianza Verde e Iniciativa del Pueblo Andaluz, ha señalado con lápiz rojo que son ecosocialistas, ecofeministas, comunistas, republicanos, socialdemócratas y ecoandalucistas. El orden no altera el producto, pero el matiz sí marca la ridícula diferencia.

Adelante Andalucía es, ante todo, una coalición nacionalista, es decir, nace jibarizada y encogida. Por Andalucía se ha inventado de manera diferente, como una confluencia estatal con previo reparto de cuotas y cargos, pero también sigue arrastrando la mochila de su pegamento con ultras catalanistas y vasquistas, amén de compartir una fascinación dogmática por los regímenes azucareros de patria y muerte. Eso sí, en ambos proyectos la defensa del sector público y la justicia social y fiscal son principios básicos de su programa.

En sus declaraciones, las candidatas de estas formaciones de izquierdas reivindican el andalucismo, inserto en la antigualla plurinacionalista del Estado español. El desembarco del ultranacionalismo españolista y xenófobo de Vox, pertrechado de símbolos (caza, toros, flamenco, semana santa, romerías) que tanto han nutrido el alma andaluza en los últimos cuarenta años, ha trastocado la estabilidad culturalista del andalucismo oficial y folklórico.

Todos estos nacionalistas tienen un concepto sesgado y excluyente de la ciudadanía: compacta o autodeterminista, a elegir. Resulta extraño que partidos que dicen ser de izquierdas antepongan la entelequia metafísica “pueblo andaluz”, cuando es sabido que esa básica expresión es un cajón interclasista a merced de quien quiera meter la mano. Es el mismo fundamento primario de aquellos que anteponen los intereses del “pueblo español”, otro cajón de sastre que no es lo mismo que “ciudadanía”, y ni mucho menos que grupos o clases sociales.

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