Del cinismo hipócrita de los EE.UU. y sus vasallos de occidente sobre los muertos ucranianos

Opinión, Opiniones Fronterizas
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… o las dos varas de medir.

Por Fernando G. Jaén Coll. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales.

Masa y velocidad son dos conceptos propios de la ciencia física, pero podemos utilizar las mismas palabras aplicándolas a la comunicación, de suerte que podamos establecer la masa de mensajes unívocos y repetitivos publicados en muchos y diversos medios de comunicación de masas pertenecientes a quienes detentan el poder en la sociedad (años atrás se les mencionaba a menudo como el establishment; en Francia gustan usar las élites; en España se puede decir, en román paladino, los poderosos; sin olvidar a los marxistas y su clase dominante o burguesía, en claro desuso en los países enriquecidos) y la velocidad de propagación y sustitución o renovación de los contenidos de los mensajes, ese frenesí al que nos impele la cascada de informaciones sobre cualquier asunto, para poder decir que estamos al día (hoy por hoy, al minuto, al segundo). Ambos, combinados, refuerzan monstruosamente la creencia inicialmente instalada en la mente de los más, de la muchedumbre que la reciben, sin darles respiro para meditar y contrastar esas informaciones y sopesar su veracidad.

Esta reflexión viene pintiparada al tratamiento informativo que se da por los medios dominantes occidentales, o, si se prefiere, sumisos a los EEUU, vamos, por decirlo claramente, esbirros (utilizando la tercera acepción de la palabra esbirro del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) a las muertes que se han venido produciendo y producen en Ucrania como consecuencia de actos guerreros, y lo digo así por hacer honor a la verdad, pues, para mí, los ucranianos muertos en la región ucraniana del Donbass por efecto de las armas del ejército ucraniano sobre sus propios ciudadanos, merecen ser tratadas informativamente con la misma profusión, continuidad y tono, que la de los ucranianos muertos por efecto de armas del ejército ruso en otras partes de Ucrania. Esto en lo relativo a los muertos tomados como algo en sí; otra cosa es el análisis de las causas y moralidad, que también deberán expresarse con ecuanimidad, respetando la objetividad simétrica y no la bandería que paga al periodista o a la que se siente vinculado por razones cualesquiera.

El que lamenta las muertes de un bando, menospreciando las del otro bando, debe asumir que milita (¡cuán próxima está esta palabra y el verbo militar de uno u otro ejército!), que no es objetivo y que se pone de parte, pero no parece deseable que sea ese el quehacer de un periodista, y mucho menos de los que presumen de independencia de criterio, al menos no es lo que nos conviene a los ciudadanos corrientes para sentir que nos informan adecuadamente. Las muertes de civiles en Ucrania han de ser noticia, y la adscripción del causante debe señalarla el periodista, dando importancia por igual a los muertos de ucranianos matados por ucranianos como a ucranianos matados por rusos, sin olvidar los actos de terrorismo de ucranianos sobre sus paisanos que quieren pertenecer a repúblicas independientes o a la propia Rusia.

Otro ejemplo, es el que contempla la muerte de terceros en la distancia como consecuencia de la imposibilidad de exportar grano: Si quien ha minado los puertos, por sus razones militares, no puede exportar grano por esos puertos, la culpa concreta cae de su lado, se quiera o no, sin que podamos remontarnos a causas generales de la guerra: el asunto es concreto. Si se impidiera exportar el grano por el oponente, despejado el puerto minado y comprobando que los buques no transportan armamento, entonces la culpa recaería en quien dificulta esa exportación. Todo ello bajo la hipótesis de que lo que pretenden ambos bandos es exportar el grano para evitar que las poblaciones de países atrasados, que son los importadores principales, puedan padecer la falta de grano o incluso morir por ella.

Siendo contrario a la correcta información al ciudadano el escorar persistentemente del mismo lado todos los medios de comunicación de masas sometidos al poder de los EE.UU., por vía directa o indirecta, puede ser esperable de quienes rigen su opinión por el dinero, que son los más, pero no los mejores necesariamente; pero que una institución al servicio de todos los países miembros, cual lo es la Organización de Naciones Unidas (ONU), pueda ser cuestionada por esa misma falta de objetividad, de neutralidad informativa, de simetría, exigible, entonces eso ya es deleznable. Y así se lo ha afeado María Zajárova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, cuando se le ha pedido que comente la declaración del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, el 14 de julio, en relación a su consternación “por el ataque con misiles contra la ciudad de Vinnytsia en el centro de Ucrania”. Respuesta fulminante con datos del Ministerio de Defensa de Rusia: los misiles de alta precisión “impactaron la casa de oficiales de la guarnición, en la que en aquel tiempo los jefes de las FF.AA. ucranianas sostuvieron una conferencia con los representantes de los proveedores de armas extranjeros.”, y resaltando la falta de reconocimiento por parte del Secretario General y otros altos representantes de la ONU, de los ataques con misiles a objetivos civiles y barrios residenciales en las ciudades, así, por ejemplo, los bombardeos en Kursk y Bólgorod el 3 de julio y en Nova Kajovka el 12 de julio. Dos varas de medir. Cuando es así, los ciudadanos que queremos informarnos ecuánimemente y pagamos con nuestros impuestos a organismos internacionales a través de nuestros gobiernos, llegamos a la conclusión de que nos estafan.

La masa y la velocidad informativas de unívoca orientación a favor de uno de los contendientes no pueden obnubilar a los ciudadanos indefinidamente; es más, cuanto más dure esta situación más y más ciudadanos sospecharán de tal unilateralidad, y serán incrédulos del mensaje que se les pretende inocular por esos medios serviles.

Interviniendo seres humanos, con sus comportamientos, la verdad se abre paso con más dificultad que en la física, pero algunos no estamos dispuestos a dar por verdad la información parcial o tergiversada, buscamos el rigor que los periodistas ideológicos o serviles no pueden suministrarnos, pero tampoco estamos dispuestos a tragarnos la píldora de la sinrazón por mucha masa y velocidad informativas se nos venga encima.

Fernando G. Jaén

Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales.

One thought on “Del cinismo hipócrita de los EE.UU. y sus vasallos de occidente sobre los muertos ucranianos

  • Molt aclaridor, llastima que som minoria els que questionem les informacions dels mitjans des-informatius, basicament amb dues eines, altres medis informatius i la lógica

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