La larga transición ha comenzado

Opinión, Opiniones Fronterizas
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Artículo de Manolo Monereo, en el que “amenaza” con un deseable “continuará” al acabar éste. Publicado en la revista Éxodo el 11 de julio y en Nortes (de Público) el 21 de julio.

En él señala varias cuestiones fundamentales para comprender y analizar el histórico cambio en el que estamos inmersos y donde “lo que antes nos parecían verdades cotidianas, hoy entran en un periodo de cuestionamiento. El presente ya no es lo que era y el futuro tampoco”

Enfatiza la actual coyuntura proclive a usar las nuevas tecnologías como instrumento de dominación y manipulación de nuestras necesidades, aspiraciones y esperanzas, ya que sus técnicas han penetrado en nuestra consciencia y nos imponen la realidad que los poderosos quieren: tenemos que vivir peor, los salarios tienen que ir por detrás de la inflación, la guerra en Ucrania nos obliga a sacrificios y, de nuevo, nuestras pensiones, nuestros derechos conquistados están en peligro.

Resalta que el miedo no nos deja pensar, organizarnos ni luchar, que “pensar es muy importante”, y que para ello es necesario no aceptar lo dado como evidente y cuestionar las informaciones ante el bombardeo de valores cargados de ideología dominante al que nos someten los medios de comunicación descaradamente controlados por el poder.

Asimismo, describe lo que está pasando:

  • El fracaso todavía no concluido de la globalización neoliberal y la eliminación de cualquier resistencia.
  • La crisis ecológico-social del planeta que ya empieza a descontar futuro.
  • La gran transición geopolítica de Occidente a Oriente que no la para nadie, excepto “el infierno climático o el invierno nuclear”
  • El largo declive de Occidente.

Afirma que se trata de una transición de época histórica hacia un dominio multipolar en la que EE.UU. está perdiendo peso económico, tecnológico y empresarial, pero que, sigue siendo junto con la OTAN la mayor potencia militar del mundo, por lo que no está dispuesta a aceptarla.

Enmarca la guerra de Ucrania en el contexto de un gigantesco esfuerzo para impedir el declive de EE.UU. en el que Ucrania pone los muertos y se pregunta que, si hubiese una Europa soberana, ¿habría guerra en Ucrania?. Afirma que “sin un acuerdo entre Europa y Rusia, no habrá ni paz ni seguridad para nuestros pueblos” y que hay un riesgo alto de escalada del conflicto.

Sitúa el próximo escenario bélico en Taiwán y que el siguiente está en formación, lo sitúa en el Sahel y prevé un enfrentamiento entre Marruecos, que se va a convertir en el Estado-gendarme del Magreb, que es aliado estratégico de EE. UU. y de la OTAN; y Argelia.

Leer artículo completo en «Nortes«, de Público o en la revista «Éxodo«

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