MÁS ALLÁ DEL “SALARIO O CONFLICTO”

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Comunicado de la Alianza de la Izquierda Republicana de España . AIRES-La Izquierda

El jueves 3 de noviembre CC.OO. y UGT han convocado una concentración nacional de delegados en las calles de Madrid para presionar a la patronal y forzar la reanudación de las negociaciones de un nuevo AENC (Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva), negociaciones que fueron rotas unilateralmente por la CEOE hace varios meses.

Con esta manifestación los sindicatos reivindican, bajo el lema de “Salario o Conflicto” un acuerdo que proteja a millones de trabajadores españoles que, al trabajar en pequeñas empresas sin capacidad de presión sindical, no tienen capacidad de negociar convenios por si mismos, con lo que están sufriendo las consecuencias de la actual crisis inflacionaria más que nadie y corren un riesgo cierto de caer por debajo del umbral de la pobreza.

Naturalmente la Alianza de la Izquierda Republicana de España apoya incondicionalmente esta movilización y llamamos a todos a participar en ella. También creemos que su celebración es el momento adecuado para reflexionar sobre algunas cuestiones importantes.

Aunque parece que la inflación se ha desacelerado algo en las últimas semanas y está creciendo el número de convenios colectivos que tienen cláusulas de revisión salarial, la verdad es que estas cláusulas, salvo pocas excepciones, no llegan a cubrir toda la subida del IPC. Y esta subida, que se come el poder adquisitivo de los salarios, es posible que llegue en diciembre al 10% en el total anual. Esto representará, de no ponerle freno, una nueva y gran transferencia de rentas de los trabajadores a la bolsa de los empresarios. De aquí que sea imprescindible reivindicar en el AENC y en todas las negociaciones de convenio subidas salariales equivalentes a la del IPC real, como está haciendo ahora mismo el movimiento huelguístico encabezado por los sindicatos británicos.

También conviene recordar lo que ocurre con la protección de la salud de los trabajadores. En los seis primeros meses de este año 394 personas han perdido la vida en sus puestos de trabajo y, si se mantiene esta tendencia que aumenta en un 18% la del año pasado, se alcanzarán las 800 víctimas mortales al fin de año. Igual sucede con los accidentes con baja, que se han incrementado en un 18,2% con respecto al 2021.

CC.OO. y UGT son las organizaciones sociales más grandes y representativas que existen actualmente en España y representan (como demuestran las elecciones sindicales) a más de las tres cuartas partes de los trabajadores españoles. Por eso su responsabilidad es tan grande en los difíciles momentos actuales y hay que hacer todo lo posible para ayudarles a acertar. Sus direcciones son perfectamente conscientes de la realidad de los datos, sobre siniestralidad laboral y pérdidas salariales, citados arriba. Pero es evidente que temen tensar la situación social y provocar la caida del actual Gobierno y la llegada de otro que, sin dedicarles su simpatía y hacerles toda clase de carantoñas sin contenido real, empeore más esos datos. Además las movilizaciones de los últimos meses no han sido precisamente masivas, con las importantes salvedades de los metalúrgicos de Cádiz y Cantabria. No cabe duda de que este es el motivo del retraso en tomar medidas de presión y de la timidez de estas, así como de la poca ambición de los acuerdos establecidos en las administraciones públicas y del olvido de la demanda de subida del IPC real, no del demediado, para las pensiones. Olvido que contrasta con la vitalidad demostrada por el movimiento pensionista en la reciente gran manifestación del 15 de octubre en Madrid. Pero precisamente esto, el que ese movimiento y las grandes federaciones de pensionistas de CC.OO. y UGT no colaboren en absoluto por temores y sectarismos de unos y otros, es otra prueba de que es preciso rectificar unas cuantas cosas para que movilizaciones como la del 3 de noviembre crezcan en fuerza y en ambición, sea cual sea las consecuencias que ello tenga para el presente Gobierno.

La defensa de los derechos y reivindicaciones de los trabajadores, de los activos y de los ya pasivos, no depende de la buena voluntad de ningún Gobierno, por más “progresista y social” que se proclame. Depende en exclusiva de la fuerza organizada sindical y políticamente que tengan los propios trabajadores. En el campo sindical organizar esa fuerza depende en grandísima medida de las direcciones y los cuadros de CC.OO. y UGT y ellos tienen la responsabilidad de combinar la negociación con una presión que ha de ser más unitaria y fuerte cuanto más gravemente estén siendo atacados los salarios y derechos de los trabajadores.

En cuanto al campo político, tras el triste espectáculo de los últimos años, hay mucho que rehacer y en esta labor estamos los de AIRES-La Izquierda. Por eso llamamos abiertamente a la máxima unidad de todos los movimientos sociales, comenzando por la asistencia masiva a la movilización del 3 de noviembre en Madrid.

El Comité Ejecutivo Nacional de AIREs – La Izquierda

Barcelona, 28 de octubre de 2022

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